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Los sentidos en el gato

 

Los gatos son mamíferos carnívoros, cazadores y depredadores por naturaleza, unas características que les hace percibir el mundo de una manera muy particular y a lo que sus sentidos están especialmente enfocados. A diferencia de otras especies animales, los felinos, en lugar de los 5 tradicionales, cuentan con uno extra, por lo que poseen un sistema sensorial muy desarrollado y superior, en muchos aspectos al del ser humano, sobre todo en la vista y el oído. Esto convierte a nuestras mascotas en una suerte de ‘superhéroes’ capaces de ver en la oscuridad y distinguir sonidos a frecuencias imperceptibles al oído humano. Unas virtudes que, unidas a las peculiaridades de su olfato, gusto y tacto, completan sus ‘superpoderes’. ¿Quieres saber cómo funcionan y qué es lo que convierte a tu gato en un animal tan especial?

OIDO

Escuchar es un súper sentido de los gatos, ellos perciben ultrasonidos (estos son sonidos imperceptibles al oído humano), esto significa que un sonido a un metro de distancia ellos lo escuchan como si lo tuvieran a 8 cm. Esta gran audición se deriva de que son animales nocturnos y en la obscuridad necesitan guiarse por los sonidos casi imperceptibles de la noche.

En el oído de un gato el tictac de un reloj suena cuatro veces más fuerte. Su oído también puede diferenciar a hombres y mujeres, dado que es especialmente sensible a las altas frecuencias, de hecho también sienten más agrado por los tonos altos y en cuanto a voces, tonos femeninos. Pueden oír simultáneamente cientos de sonidos que ni el hombre ni el perro podrí­an ser capaces de detectar y analizar por separado y ni mucho menos juntos. son incluso capaces de oír la corriente eléctrica residual, esa que va por los cables eléctricos incluso con los electrodomésticos apagados. Toleran una cacofonía de sonidos que a nosotros nos resultaría ensordecedora. Su oído es tan fino que pueden localizar la posición  exacta de una  presa en tan sólo 1/16 partes de segundo

Sus orejas actúan a modo de antena, estándo provistas de más de veinte músculos que le permiten orientarlas en forma independiente una de otra, para explorar mejor la fuente de sonido .pudiendo girarlas hasta 180 grados lo que le da información sobre el origen del sonido y además le permite oír varios sonidos a la vez moviéndolas en distintas direcciones.  La audición del gato es muy superior a la del perro y el hombre.

GUSTO

Los amantes de los gatos sabemos que su lengua es áspera y que esos baños que nos dan nuestros gatitos pueden llegar a ser un poco molestos, pero aguantamos porque sabemos que es una manera de demostrar su amor. La razón por la cual es áspera su lengua es porque contiene papilas, que en conjunto se convierten en su pequeño peine de limpieza.

A diferencia de lo que pasa en los otros sentidos, el sentido del gusto de los gatos está menos desarrollado que el de los humanos. Un gato adulto solo cuenta con alrededor de 500 papilas gustativas frente a las casi 10.000 que poseemos los humanos.

.Contrariamente a los perros, el sentido del gusto de los gatos se localiza en la punta de la lengua, lo que le permite probar las cosas sin tener que tragarlas. Nuestras mascotas son sensibles a los sabores amargos, ácidos y salados, pero no a los dulces.

OLFATO

Los ancestros de los gatos fueron grandes cazadores, por lo que desarrollaron este sentido para su supervivencia. Actualmente están domesticados y el olfato les sirve para socializar, y para evitar comer algo que no sea de su agrado o pasado (ya que perciben el nitrógeno que expiden los alimentos en descomposición). Este es un sentido que en la actualidad utilizan para comunicarse, no para cazar. Es más probable pensar que nos reconocen más por el olfato que por la vista, de hecho, ellos no reconocen su imagen en el espejo porque carece de olor. Al tener 200 millones de terminaciones olfativas contra 5 millones que poseemos los humanos significa que tienen un olfato 50 a 70  veces más desarrollado que el de nosotros y se aprovecha de este don en diferentes ámbitos de su vida.

Algo impresionante de los gatos y su sentido del olfato es que cuentan con el órgano de Jacobson u órgano vomeronasal, . que le permite una vez recogidos los olores del aire sobre la lengua, al apretarla sobre este órgano, «saborear» dichos olores, sin tener que probarlos.. Este sentido se encuentra en los incisivos superiores (en el cartílago del septo nasal). ¡Ellos tan sólo olfateando saben a qué sabe algo!

Esta acción generalmente la usan los gatos para “estudiar” la orina de otros gatos, algo muy importante sobre todo para los machos, ya que este órgano es capaz de captar y atrapar el olor de las hormonas sexuales o feromonas

El olfato está muy desarrollado, aunque sin llegar a los niveles de los perros, pero superando ampliamente a los humanos. El gato usa su olfato constantemente en la vida diaria para todas las actividades. Su especial sensibilidad le permite detectar la presencia de otros gatos en su territorio , y las señales que ellos emiten. Sin embargo, no tiene la misma importancia cuando de cazar se trata. No es el sentido que más utiliza en las fases iniciales de la detección de una presa

Y claro, este olfato tan desarrollado le hace un poco sibarita. Así que el sentido del gusto y del olfato están muy unidos en el gato, que además puede rechazar la comida solo con tocarla con la punta de la lengua, ya que es ahí precisamente donde se ubican sus papilas gustativas.

VISTA

Su otro sentido especialmente desarrollado es la vista. Para ellos la vista es crucial para la caza, tanto como el oído. Sus ojos se concentran en la presa excluyendo todos los demás objetos. En ese momento es lo único que ve con total nitidez; lo demás es una masa borrosa. Sus ojos funcionan casi con la misma eficacia de día que de noche. La visión nocturna de los gatos es 5 veces mejor que la humana. Poseen gran cantidad de células receptoras de luz, el precio sin embargo es una cierta pérdida de nitidez. La visión se ve mejorada por un mecanismo de reflexión, en la parte posterior del ojo tiene una capa de cristales reflectores (Tapetum lucidum, membrana reflectante ) que envían de nuevo a la retina la luz no utilizada. Cuando la oscuridad es total los bigotes sustituyen a los ojos. Todos los objetos producen perturbaciones en el aire que los rodea, aún en las noches quietas los bigotes pueden percibir imperceptibles cambios en la atmósfera. Este radar le permite caminar entre objetos que apenas ve, como si sus bigotes fueran otro par de ojos y a pesar de no ver a su presa, pueden determinar por este medio y sobre todo por el oído su posición exacta con un error de solo unos centímetros a una distancia de decenas de metros.

Las pupilas también son una parte importante de comunicación, así que podrías definir ciertos estados de ánimo. Las pupilas contraídas denotan tensión, interés y amenaza. Las pupilas dilatadas indican sorpresa, miedo o defensa.

Su campo de visión suele abarcar 200 grados, frente a los 180 de las personas y aunque no ven todos los colores sí pueden diferenciar entre algunos tonos fríos como azules o verdosos en distancias cortas.

TACTO

Al pensar en el tacto, inmediatamente lo asimilamos con las patas, pero los gatos también resguardan este sentido en mejillas, sobre los ojos, nariz, bigotes y mentón, gracias a las vibrisas, cerdas sensitivas que trasmiten la información táctil a través de pequeños impulsos eléctricos y que ayudan a detectar vibración, presión, dirección, velocidad y duración. Son capaces de detectar pequeñas vibraciones, así que le dan información muy relevante sobre el espacio, permitiéndole por ejemplo esquivar algún obstáculo o introducirse en pequeños espacios aún en total oscuridad, permitiéndoles medir la anchura de los espacios.

En sus patas se encuentran las famosas uñas, que a veces a manera de juego sin querer han dejado uno que otro arañazo, estas son importantes para él para desarrollar la caza y juego, sin embargo, puedes mantenerlas semi cortas. Si las vas a cortar, evita dañar el nervio interior, esto es que debes cortar sólo la punta afilada (ésta es transparente a diferencia del nervio).

Como vemos sus bigotes son esenciales en el gato, por lo que es absolutamente necesario no cortárselos nunca, ya que esto les desestabilizaría. Las almohadillas que recubren las patas son muy sensibles a las vibraciones y su piel está salpicada de células táctiles extremadamente sensibles.

Las sensibles almohadillas de sus patas registran cualquier vibración. Esto lo utilizan ellos como un sistema de alarma. Los gatos, por este medio, son capaces de percibir un terremoto días antes de que suceda, registran incluso los que no son capaces de registrar los modernos aparatos cientí­ficos de medición. Todavía no se ha encontrado explicación a esta peculiaridad. En cuanto al resto de su piel, el pelo les protege del exceso de calor, por ello toleran temperaturas extremas, es fácil verlos durmiendo plácidamente muy juntos a estufas, chimeneas, etc. a una distancia que a nosotros nos resultarí­a insoportable o cuando menos incómoda, mientras que ellos perciben un agradable calorcillo.

También toleran en gran medida el dolor, debido a un elevado número de endorfinas que generan cuando les son necesarias.

SEXTO SENTIDO GATUNO

Sexto sentido, sentido misterioso, desconocido, inquietante, las definiciones empleadas para señalar las facultades todaví­a inexplicables de muchos animales y, en particular, del gato, son innumerables.

Además de los cinco sentidos anteriormente expuestos, se atribuye el sexto sentido a todas aquellas capacidades, aún parcialmente desconocidas, que presentan algunos animales como el sentido de la orientación, telepatí­a y premonición.

Sentido de la orientación

En el gato es la capacidad para regresar a su amo. Los ejemplos son muchos. En Abril de 1977, en Francia un gato llamado Pompon apareció de nuevo ante su amo, residente en Fontainebleau: al parecer habí­a partido dos años antes de Sanar, en el departamento de Var, situado nada menos que a 900 km. de distancia.

En 1978, y de nuevo en Francia, cerca de Vierzon, otro gato, Minouche, se escapó del automóvil de su propietario y regresó a su casa en Dale, situada a más de 400 km.; el pobre Minouche estaba muy flaco y tení­a las uñas completamente consumidas.

En Australia, parece ser que un gato recorrió nada menos que 2400 km. para regresar a la casa de su amo, quien lo habí­a perdido mientras estaba de cámping; éste relató: «Estaba muy delgado y muy sucio, pero apenas lo llamé por su nombre sus ojos se iluminaron y empezó  a ronronear».

Estos episodios adquieren notable importancia cuando se considera que el gato no es, bajo ningún concepto, aficionado a efectuar largas caminatas. La explicación quizás esté en que el animal quiere recuperar a su amo impulsado por el hambre, la inquietud, el afecto y el deseo a volver a tener todo lo que perdió y entonces, mediante un proceso aún misterioso, busca la dirección aproximada que debe tomar. A partir de entonces, el gato recurre a un método de aprendizaje por tanteos y errores, avanzando mediante una serie de asociaciones visuales, olfativas, acústicas o de cualquier otro género. Busca un sonido familiar, como por ejemplo, el de las campanas, olores conocidos , caminos que antes recorrió. En otras palabras, el gato pone en funcionamiento su memoria asociativa.

De indicio en indicio, volviendo, si es preciso, sobre sus propios pasos hasta alcanzar su meta…. Esta explicación resulta menos convincente cuando el gato recorre enormes distancias, o bien cuando se reúne con su amo en un lugar en donde nunca estuvo antes.

Los gatos médium

Hoy en dí­a no se teme de hablar de los gatos médium, y a tal efecto se han propuesto atrevidas explicaciones como el llamado «psi trailing»; según esta teorí­a, existirí­a un tipo de comunicación telepática entre el gato y su dueño o entre el gato y determinadas personas, que guiarí­a al gato perdido por medio de vibraciones que éste serí­a capaz de percibir.

Los egipcios ya creí­an en este tipo de telepatí­a: en un papiro descubierto en Saqqra se puede leer:» Cuando tu piensas, él (el gato) te comprende aún si tus labios no se mueven ni tu boca pronuncia palabra alguna. El lee en ti con la mirada de los dioses».

Meteorologí­a felina

Según una creencia popular, si un gato, en el momento de efectuar su aseo, pasa una de sus patas sobre una de sus orejas, es señal que la lluvia, o la tormenta, está muy próxima. En realidad se cree que el gato se pone nervioso porque su piel se carga de electricidad, y se excita a causa de las pequeñas descargas que se producen cuando toca un objeto cualquiera; por eso comienza a arañar los tejidos y trepar por las cortinas.

Cuando rasca el suelo, en cambio, establece la dirección de donde va a soplar el viento.
Para anunciar buen tiempo el gato ronronea y no se frota la nariz durante su aseo. Desde luego, ésta meteorologí­a felina no siempre es fiable, como tampoco lo es, por lo demás, la humana.

 

 

 

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